La confianza en época de crisis

By 13 mayo, 2020Covid19

El diccionario dice que la confianza es la “esperanza firme que una persona tiene en que algo suceda, sea o funcione de una forma determinada, o en que otra persona actúe como ella desea”

Parece que la confianza es una cuestión de fe, que tiene que ver con la elaboración de hipótesis acerca de la conducta futura de alguien.

Pero la confianza es fundamental en las relaciones. Tiene un peso específico brutal en la amistad, en el trabajo, en la convivencia y por supuesto en las relaciones afectivas y de amor.

La confianza es necesaria en nuestra vida. Todos debemos tener en quien confiar. Queremos tener personas a nuestro lado en las que confiar y a las que resultar confiables. De hecho, una de las causas que más debilita la salud de las personas y más propicia la inestabilidad emocional y psicológica, es la falta de bases seguras, de áreas de seguridad, de apegos fundamentados en relaciones de confianza mutua.

La confianza puede ser personal, pero también puede ser social. Vivimos en comunidad. Tenemos un orden social integrado por instituciones y estamentos que tienen que ser dignos siempre, pero ahora más que nunca, de nuestra confianza: nuestro sistema de salud, el sistema judicial, nuestros políticos, el sistema educativo, etc…

Esta confianza social está resultando crucial, ahora que tenemos un estado de alarma y estamos confinados en nuestras casas (incluso aunque estemos iniciando la desescalada). Esa expectativa de buen funcionamiento de nuestro sistema social es fundamental para no sentirnos vulnerables y que el miedo se apodere de nosotros. Confianza en los médicos, enfermeras y todos los que trabajan por nuestra salud, en los cuerpos de seguridad que además de hacer su trabajo cantan y aplauden a los que estamos en casa, en esas nuevas relaciones que estamos haciendo de balcón a balcón, en la heroicidad de nuestros niños que día tras día se quedan en casa y no dejan de hacer sus tareas, en nosotros, trabajadores que nunca creímos que el teletrabajo era posible……y mucho, mucho, ¡muchísimo más!

No perdamos la confianza en nosotros y en nuestros semejantes. Forjemos nuestra imagen al mundo en la que los demás perciban que somos personas confiables, porque ahora que estamos en crisis, transmitir nuestra confianza en nosotros, en nuestro entorno y en nuestra sociedad, puede ser la mayor y mejor contribución que podemos hacer.

Todos sabemos que la confianza cuesta ganársela y se pierde muy fácilmente, así que cuidémosla con información, transparencia y respeto. Ahora es tiempo de confiar. De creer que quienes están a nuestro alrededor también confían en nosotros y así todos, cada uno desde nuestro sitio, estar unidos en esa confianza mutua.

Como dice la canción más escuchada estos días, resistiré y resistiremos todos y en esa comunión de confianzas nos sostendremos y sobreviviremos

Animo a tod@s!

Maite Ruiz Aquerreta

Psicóloga y Mediadora

Socia de Mediación Navarra

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