Nueva era

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En la historia de la humanidad el hombre ha transitado por diferentes épocas que los historiadores han ido nombrando: Prehistoria, Edad Antigua, Edad Media y Edad Contemporánea. El paso de una a otra ha estado marcado por acontecimientos cuyo impacto en el hombre ha supuesto una evolución o cambio en la percepción de sí mismo y del mundo.

La prehistoria termina e inicia la edad antigua cuando surge la escritura. Pasamos a la edad media con la caída del imperio romano y no entraremos en la edad moderna hasta el descubrimiento de América. La edad moderna abarca desde el siglo XV hasta la Revolución francesa y desde el siglo XIX hasta ahora, estamos en la edad contemporánea.

Sí que parece que el desarrollo de las nuevas tecnologías, las actuales formas de comunicación y por supuesto la aparición de Internet nos coloca en otra era de la humanidad a la que los científicos e historiadores pondrán nombre.

Pero lo que yo me planteo y me gustaría recoger en este post, es acerca del impacto de esta pandemia en nosotros. ¿Es tal que nos va a hacer surgir ante una nueva era de la humanidad? Ya oímos hablar de la “nueva normalidad”, parece que vamos recuperando algo que perdimos con la llegada del virus, pero todo apunta a que no va a ser lo mismo.

El impacto de la pandemia va desde la crisis sanitaria, a la económica, pasando por la social o la educativa y va dejando en nosotros esa sensación de cambio o de evolución (para los más resistentes a los cambios) a la que habrá que adaptarse mas pronto que tarde para no quedarnos fuera de juego.

Ayer salía a pasear y ¡qué sensación más extraña! Caminas por la calle sin rumbo, porque el objetivo no es ir a ningún sitio, solo despejar la cabeza y te cruzas por la acera con tus vecinos que también han salido solo a pasear sin más objetivo que pasar un rato. Y ya empezamos a percibir esa “nueva normalidad”.  Creo que esa sensación extraña es compartida….  Siento que yo y todos, somos figurantes de una película de ciencia ficción/terror en la que todos tenemos ese papel, el de paseantes sin rumbo. Y el guion es claro: no dejar de cumplir con las instrucciones para proteger a los demás y protegernos así todos del claro protagonista de la película (que con lo que está durando, esto parece una serie ¡y con varias temporadas!)

Nuestras relaciones, son diferentes. Nuestros miedos, crecen y se multiplican.

Y ¿nuestros conflictos? Algunos serán como eran, pero aparecerán otros. Las crisis y los cambios son caldo de cultivo adecuado para que surjan y crezcan conflictos.

Espero y deseo, que este hombre postmoderno en esta “nueva normalidad” sepa apreciar su propia capacidad para intervenir y tomar decisiones sobre sus problemas, con la misma responsabilidad con la que está actuando a diario, y decida utilizar la mediación como recurso para solucionarlos, en lugar de acudir al juzgado. Si es así, una nueva gestión de conflictos se sumará al cambio de era de la humanidad.

El tiempo dirá.

 

Maite Ruiz Aquerreta

Psicóloga y Mediadora

Socia de Mediación Navarra

Tsunami Judicial

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El pasado 31 de marzo, el gobierno publicaba el Real- Decreto Ley 11/2020, por el que se adoptan medidas urgentes complementarias en el ámbito social y económico para hacer frente al COVID-16. Dicho Real Decreto-Ley, en su disposición adicional 19ª, insta a la aprobación de un Plan de Actuación para agilizar la actividad de los Juzgados en especial de los Juzgados del orden Social, de lo Contencioso-administrativo y de lo Mercantil tras la superación de la crisis sanitaria.

Para todos aquellos lectores que no estén familiarizados con los Juzgados y Tribunales porque nunca han tenido la necesidad de recurrir a estas instancias, debemos de explicarles que la administración de justicia en nuestro país, esta sobre saturada de asuntos.

Esto significa, que, en muchas ocasiones, las resoluciones judiciales no se dictan con la celeridad que necesitan las partes.

Ahora mismo, los Juzgados y Tribunales de nuestro país, desde la declaración del estado de alarma, tienen las actuaciones procesales suspendidas, aumentando ese retraso que comentamos.

Por otro lado, se prevé un aumento en la presentación de demandas, por situaciones que se están produciendo derivadas de la propia emergencia sanitaria que estamos viendo, así como del impacto socioeconómico de las medidas que se están adoptando durante el estado de alarma.

Por estos motivos, parece posible que aumenten las demandas por despido, las derivadas de los Ertes, o Eres que se estén declarando, concursos de acreedores de personas jurídicas y físicas, impagos o incumplimientos de obligaciones que tengan su causa en la fuerza mayor, procedimientos de familia por incumplimiento de régimen de custodia, visitas, periodos vacacionales, modificación de ingresos de los progenitores que afecten a las pensiones de los hijos, sucesiones, sanciones impuestas durante el confinamiento, etc.

Un tsunami judicial, para el cual ya se está trabajando con el objetivo de mitigar sus efectos. Se están proponiendo medidas de orden organizativo y procedimental que van a requerir de la aprobación o modificación de normas ya existentes. Confiemos en que estas reformas no nos lleven nuevamente a los juristas a enfrentarnos a un maremágnum normativo inconcreto y de difícil aplicación práctica.

Se está proponiendo el fomento del uso de los métodos alternativos de resolución de conflictos, en concreto de la mediación, de manera previa a la interposición de la demanda, o de forma intrajudicial, una vez que el asunto ya está judicializado.

Esta opción de utilizar métodos complementarios de resolución de conflictos ya existe actualmente. No es necesario una normativa adicional para su uso, porque ya disponemos de una, la Ley 5/2012 de 6 de Julio, que regula la Mediación Civil y Mercantil. No requiere de la constitución ni creación de nuevos organismos, porque ya existen instituciones y empresas mediadoras. No requiere la contratación de nuevos profesionales, porque ya somos muchos los profesionales mediadores con experiencia que estamos realizando procesos de mediación extra e intrajudicialmente.

Solo requiere que aquellas personas que tienen necesidad de solucionar su conflicto recurran a mediación para obtener un acuerdo de manera ágil, adaptada, satisfactoria, con la ayuda de un profesional mediador.

Ahora mismo, ante las propuestas planteadas, desconocemos cómo van a ser los procesos judiciales. Lo que si conocemos es cómo son los procesos de mediación.

Desconocemos también cuando se reanudará la actividad judicial. Sin embargo, un proceso de mediación se puede iniciar en cualquier momento, incluso durante el estado de alarma, mediante el uso de herramientas de video conferencia, por lo que, no es necesario esperar a que los Tribunales y Juzgados reinicien su actividad.

Amaya Sanz Oricain

Abogada y mediadora

Socia de Mediación Navarra

Tras el coronavirus

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Estos días no dejo de leer en prensa digital y redes sociales, diferentes artículos, post de opinión, que inciden en pronosticar cómo seremos y cómo será el mundo tras el coronavirus.

Más allá de estas opiniones y de las propuestas que realizan, unas más optimistas, otras más pesimistas, lo que sí parece claro es que el coronavirus nos va a cambiar.

Sin duda, la experiencia que estamos teniendo todos, con nuestra libertad de movimientos limitada, obligados a permanecer en casa, viendo la vida pasar a través de una pantalla de ordenador, móvil o televisión, o del cristal de la ventana de nuestro salón, va a tener consecuencias en nosotros.

Igualmente, ver y reconocer a diario, la labor titánica que están haciendo nuestros sanitarios, cuerpos de seguridad, personal de limpieza, reponedores, cajeros, etc., personas anónimas que están combatiendo a pie del cañón, por superar esta situación, también va a tener consecuencias en nosotros.

Realizando un simple análisis de esta situación, yo diría que las personas tenemos una voluntad fuerte, que somos muy capaces de ponernos en modo colaborativo cuando las circunstancias lo requieren, y trabajar todos juntos por un objetivo y bien común, cada uno desde nuestra posición, en la medida en la que podemos contribuir.

Destacaría también la buena fe de las personas. La mayoría de nosotros estamos cumpliendo las medidas de confinamiento con honradez y convicción, poniendo por encima de nuestro interés, el interés colectivo.

Añadiría que tenemos identificada la necesidad de tener un estamento político que se comporte de manera neutral e imparcial, y sea capaz de articular ese gran pacto de gobierno enfocándose en el bien común, que nos permita minimizar el impacto de esta crisis sanitaria de la mejor forma y con la rapidez que necesitamos. El resto, ya lo haremos los ciudadanos, tal y como lo estamos haciendo.

Con todo esto, no tengo la capacidad de pronosticar como será nuestra vida tras el coronavirus, ni como habremos cambiado como sociedad o a nivel individual.

Lo que si me gustaría es que esos principios y valores que todos tenemos y que ahora estamos poniendo de manifiesto, se mantengan y guíen nuestras próximas acciones, cuando recuperemos la libertad de movimiento, y regresemos a la vida cotidiana.

Estos son los valores con los trabajamos en Mediación Navarra para que con ellos, nuestros clientes obtengan acuerdos de futuro.

Amaya Sanz Oricain

Abogada y mediadora

Socia de Mediación Navarra